El miedo

El miedo hace que todo empiece a vibrar. Nos recorre milímetro a milímetro cada parte de nuestro cuerpo. Seguimos temblando y sin embargo desconocemos el motivo por el cual nos podemos sentir así. Todo empieza a cambiar, la perspectiva se hace corta, los horas se pasean eternas y todo se puede llegar a convertir en negativo, nuestro mundo.

Es evidente que todos podemos escondernos delante de una situación de este tipo pero… ¿y si te digo que existe una solución para no estar bajo esta presión que a todos nos acecha sin dejarnos respirar?

Lo más fácil y simple, sin ir más lejos es decirte que no temas, que no huyas corriendo pero claro, quien diablos me podría creer, ¿verdad?

No te digo que te lances al vacio, tampoco que cojas el primer camino que se te ponga delante, lo que en realidad quiero decir es que lo bueno, que no deja de ser malo, es que, primero, cojas aire, sal a tomar un respiro, libera esa angustia que llevas dentro para que después, esa perspectiva tenga opción de cambiar.
Segundo, empieza a darle a la terraza que todos tenemos encima de los ojos y piensa en como puedes tú superar esa piedra que se te ha puesto delante y que no hay cojones a saltar.
Si te fijas, en muchas ocasiones, tener miedo es porque no podemos superar una situación y mucho más que eso, no sabemos como hacerlo.
El tercer punto es el que nos indica que hay algo que se está moviendo. Nos dice que hay que actuar, hay que moverse porque de vida, solo hay una.
La cuarta y creo que la última, nos viene con un resultado, si lo hemos hecho mal, nos daremos cuenta, si el método que aplicamos nos ha sido positivo, el miedo puede desaparecer y haberse convertido en un contento general.
Lo único que falta es valorar lo que se ha hecho. No podemos tirar todo lo sucedido por la ventana sin antes haber encontrado un simple momento para hacer una retrospectiva de lo ocurrido. Detente, piensa y termina con un juicio. No hace falta que te presentes delante de un juez, se tu mismo y opina.
Lo más grande de esta vida es haber resuelto algo que te comía por dentro y que no dejaba espacio por fuera.
La vida sigue y con ella, todos y cada uno de nosotros. Por eso, en muchas ocasiones hay que ser fuerte para dedicar un momento a todo aquello que nos venga de forma negativa, hay que poner solución, no querrás vivir con esa tempestad dentro de ti.
Brindo por todas aquellas malas experiencias que se me comieron por algún lado y que hoy, me han hecho más fuerte que nunca. El aprender no ocupa espacio y caer esta permitido pero levantarse es obligado.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s